Nuevo ROC, nueva maniobra de la administración educativa

Antonio_Vazquez

Antonio Vázquez Díaz
Secretaría de Implantación
Comite Local Andalucista
Si hay que hacer caso al dicho “la primavera la sangre altera”, se nos avecina un mes de abril movidito para el profesorado en general. De nuevo la Administración Educativa Andaluza anda dictando normativas que le salvaguarden ante la opinión pública de su nefasta e inoperante gestión del sistema educativo que nuestra sociedad se merece. Explico por qué.

La Consejería de Educación se ha dignado (en multitud de oportunidades se ha saltado a la torera todos los cauces establecidos para tales cuestiones) mostrar públicamente el borrador de los nuevos ROC y someterlos a debate. El ROC, por si no lo saben ya se lo explico yo, es el documento que recoge el  Reglamento de Organización de los Centros, y en él se establecen las funciones, derechos y deberes de todos los miembros de la comunidad educativa, así como las vías de comunicación y participación en el día a día del centro educativo en cuestión. Debería aclarar que en el término “miembro de la comunidad educativa” tiene cabida desde el profesorado, hasta el personal laboral, pasando por el alumnado y sus familias.

El documento presentado en calidad de borrador ha sido sometido a la discusión tanto en Mesa Sectorial como en el seno del Consejo Escolar Andaluz, recibiendo el rechazo de casi todas las organizaciones sindicales representantes de los docentes en tanto en cuanto es un manifiesto recorte a la democracia que debe exteriorizar  y servir de modelo ejemplarizante de cualquier centro formativo en relación al alumnado que puebla sus aulas.

El borrador adjudica al director o directora unas funciones de control de las actividades más estrictamente educativas así como también laborales.  A este compañero o compañera del claustro no le basta ser ya la imagen de la Administración ante la sociedad sino que además se le autoriza, por adjudicación jerárquica (y autoritaria),  a ser el baluarte de la capacidad educativa y formativa del centro, convirtiéndose en el  máximo responsable pedagógico del claustro, en tanto en cuanto puede designar, según criterio personal, aún oyendo las sugerencias del resto de profesores, a coordinadores, jefes de departamentos, tutores, etc.

Del mismo modo  se le atribuye las capacidades suficientes para determinar qué bajas debe cubrir y cuáles no en función de su relevancia para el desarrollo normal del curriculum del alumnado…o no.  Además ante cualquier conflicto con los enseñantes de su centro se convierte automáticamente en juez y parte en el desarrollo de la discrepancia que puede degenerar en la sanción administrativa correspondiente. ¿Pero esto no era potestad de las Delegaciones Provinciales?

Entre las líneas del borrador del decreto  podemos observar claramente la maniobra de la Administración para, en su dejadez de funciones, encontrar a una nueva cabeza de turco a la que adjudicar los males del sistema educativo. Se trata de encontrar  a un compañero o compañera en quién cargar las culpas de las deficiencias de la formación de los futuros andaluces y andaluzas, a la vez que siembra la semilla de la duda y la controversia en los claustros de profesores (¡divide y vencerás!).La mala gestión de los directores plenipotenciarios será la causa de que sus hijos e hijas no alcancen los objetivos previstos. Otra forma de amparar y redimir su imagen…la de los gestores educativos se entiende.

Antonio J. Vázquez  Díaz.

Secretario Implantación Partido Andalucista.

Deja una respuesta